Feeds:
Entradas
Comentarios

Cambio a blogspot

A partir de hoy mi blog pasará a blogspot, y a encontrarse alojado en www.verdeazulnaranja.blogspot.com

Disculpad el trastorno que esto os pueda causar, wordpress sigue sin tener una opción para que aparezcan mis seguidores, y si no veo quiénes me leéis, ¿para qué todo esto?

Os espero allí, con un nuevo poema.

Besos,
María

Bastaría para sanarme

No es el amor,
es otra cosa lo que me mueve.
Es un sueño de tragedia,
una alegoría imposible,
es el deseo
de vivir otras vidas que no sean la mía
para olvidar lo absolutamente ordinaria
que esta vida es.

No es el amor
sino un sueño egoísta
de andar otras ciudades,
hablar otros idiomas,
alejarme del cotidiano eterno,
del calor, del frío, del tedio,
de mis propios deseos,
de mi forma de ser, que tanto aborrezco a veces,
o que tanto amo para no ver más allá de mí
y despreciar a todos por no ser actores de cine.
Por no ansiar la gloria me detesto,
por esperarla del otro, siempre del otro,
creyéndome al mismo tiempo
la única especial de mi entorno,
como si por soñar ya mereciera el premio
de un lugar diferente.

Este es el aburrimiento de los ricos,
el pasatiempo de quien todo lo tiene,
yo que tanto creía no ser como ellos
y que me vendría tan bien, ahora,
un Jesucristo,
que me devolviera la vista y me dejase ver
todo lo que el mundo y yo
podríamos darme.

Una palabra tuya
bastaría para
…………………tanto…

———

Julio de 2010

Pero qué te he hecho yo para seguir tus pasos
con la mirada fija en la estela que dejas,
para soñar despierta una sonrisa tuya
que vaya más allá de lo que dicen los labios,
que me dé una esperanza,
que sea una respuesta.

¿Acaso te he soñado?
¿Merezco este castigo?
¿Por qué tengo que hablarte para dormir tranquila?
¿A qué viene este miedo a no volver a verte
y este dolor que ataca al tiempo que me marcho,
resistiéndome a irme, apretando mi herida
con una mano,
para que duela menos?
¿Es que nadie ha inventado aún la medicina?

Qué camino escoger,
en qué puerta encontrarte,
qué ventana cerrar para evitarte a tiempo.
Eso es lo que querría, no verte en todas partes,
olvidar tus palabras y hallar una salida.

Pero es que yo no entiendo cómo puedo pensarte,
qué me has dicho, en qué copa pusiste este veneno,
qué estratagema usaste que la apuré hasta el fondo,
qué dijiste a mi oído que no pude escucharlo
y que ahora resuena al compás de un latido.

En fin, no me lo explico,
me parece mentira,
y no consiento en rendirme
cuando es que ya he perdido
esta batalla nuestra, la de toda la Historia,
la de querer temiendo no ser correspondido.

Si es así, yo lo acepto,
héroes más fieros cayeron aquí donde yo he caído.
Aún tengo este consuelo de poder ignorarte
el segundo anterior a aceptar la derrota.
Al menos, un instante.

Luego voy hacia ti, te sonrío despacio
registrando la dicha que me llena el vacío
(el que había en mi alma).
Entrecierro los ojos, te borro de mi mente.
No conozco otra cosa que me llene el olvido.

No sé lo que yo hice que ahora soy distinta.
Yo diría que podría decirte que te quiero.
También que me equivoco metiéndote en mi vida.
Terriblemente incluso.
Pero cuánto me alegro.

———

Es de 1995. Para los curiosos, mis temores finalmente no se confirmaron, pero a pesar de que me quería, se quedó con la otra chica.
Quién entiende a los hombres.

Estoy confusa,
casi dolida por despertar de pronto
de este sueño de mi vida en el que tú no estabas.
Casi está mal quererte
-quererte tanto-
y casi está mal olvidarlo todo
-lo que precedió a tu llegada-.
Me siento nueva,
hasta torpe,
y no consigo concentrarme nada más que en el recuerdo de una noche,
una noche que cada vez más se pierde en este océano diario,
unas palabras que cada vez más parece que nunca se pronunciaron
porque en mi mente es mi voz la que les da vida
y no tu voz,
y no tu voz.

¿Haré mal en quererte?
¿Y si me pierdo
en este mismo océano que engulle todo al paso,
que no permite que crezca un poco de romanticismo?
-al pobre siempre lo interrumpen con los anuncios-
¿Y si me ahogo yo en este verde profundo?
¿Y si no encontramos una isla donde plantar un árbol?
No podemos vivir flotando
como si no hubiera un mundo que nos observa.
No podemos ir a la deriva ni alejarnos.
Acaso concedernos un tiempo para nosotros
-un descanso-
pero no marchar como si volver no hubiéramos,
como si vivir pudiéramos
ajenos a los demás deseos que nos inquietan
-dejando a un lado lo que no nos lleve a conocernos-
en esa ansiada, secreta e imposible
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa isla
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa desierta.

———

Javi, lo prometido es deuda, aquí tienes uno de los poemas que te escribí en aquel tiempo mágico de la facultad en que nos dedicábamos a estudiar en la Dante y a enamorarnos…

Queja a un jurado

Me refiero a esa idea de la gente
de rescatar esquemas del pasado,
como si no estuviese desfasado
poemar serventesios actualmente.

En lo que sí coincido plenamente
es en hacer trabajar a este taimado
grupo de poetillas que en privado
nunca han escrito una copla decente.

No me podrán decir que si me pongo
alejandrinos no halle por doquier
ni enhebre una quintilla y un cuarteto.

Porque ya sea en la China o en el Congo,
Señores del Jurado, que cualquier
mindundi en un ratino hace un soneto.

———

Os dejo la tontería que se me ocurrió la semana pasada una tarde mientras guardaba cama por mi resfriado, tras enterarme de que para un concurso de poesía era necesario presentar un soneto.
Lo bueno de la poesía es que no necesita uno más que estar despierto para inventarse cosas, ¡y a veces ni eso!

Ese mundo luminoso

Recuerdo
ese mundo luminoso de mi primer amor
viniendo a buscarme a casa en bicicleta
las mañanas de domingo,
oyendo a Richard Clayderman
y las cintas grabadas de la radio
y sobre todo
ese día en que pusimos juntos el primer disco de vinilo.
Mike Oldfield,
Jane Birkin,
el despertar del deseo cuando nos tocábamos.
Sí, estar entre los brazos de mi primer amor,
oh, querido, recordado, primer amor,
ya tan lejos,
ya en ese cuadrito de mi vida de los quince años,
de los dieciséis cuando me equivoqué,
de los diecisiete y dieciocho cuando te seguí amando,
de los diecinueve en que me dejaste
en una soledad nueva para mí,
un lugar en el que tú no estabas, ¡no estabas!,
jamás había imaginado un mundo en el que no estuvieras,
en el que no me hablaras,
un mundo sin tu voz y sin tus ojos,
¡era imposible un mundo sin tus ojos!
Y sin embargo el mundo gira sin tus ojos.
El mundo gira,
los años pasan,
hasta me casé con otro y fui feliz,
hasta me separé y ya sin recordarte,
no como cuando durante años soñé con un reencuentro
y te hablaba cuando caminaba sola por la calle.

Ya no sueño,
sólo recuerdo
ese mundo tan hermoso que juntos vivimos
cuando, por un pasillo del metro
(en Madrid, tan lejos de Lebrija)
un señor con guitarra cantaba “oh Carol”
y mi sonrisa
iluminó a más de uno que venía de frente.

———

A veces una canción te transporta al pasado de tal modo que empieza una a creer en los viajes interestelares…

Salmo responsorial a mi amor

Desde que me miraste aquel día todo es diferente, más tranquilo. Las cosas, flotando en el aire, han ido volviendo a su lugar y ocupan el espacio real que les corresponde. Todo está en su sitio. Las emociones han dejado de vagar, se concentran en lo que deben y ahora amar es amar y echarte de menos es esto.

Ahora amar es amar y echarte de menos es esto.

Desde que me dijiste que te venías conmigo mi casa es una fiesta, mi interior es una fiesta con banquete de tres platos y postre de chocolate. He adornado la entrada con guirnaldas de flores y mi corazón con luces de colores y me he sentado a esperarte. Eres una alegría para mi alma.

Eres una alegría para mi alma.

Has llegado. Mi corazón te esperaba. Esta casa es mi casa y un hogar para los dos y el descanso del guerrero. Ya no hay lucha, no hay dolor ni desgarro, sólo calma y un lugar donde tener hijos contigo. Y disfruto de cada segundo porque la vida no siempre es tan amable, no siempre hay esta paz y esta alegría. Alaba mi alma a la vida porque tú estás en ella.

Alaba mi alma a la vida porque tú estás en ella.

Y la noche y el día serán de fuego y nieve. El fuego quemará al fuego, será pasión, será calor. La nieve fijará el canto de los pájaros, guardará el alma de la tierra, caerá sobre los árboles y tejerá un manto para nosotros. Porque así ha de ser, porque el fuego sin la nieve es sangre sin herida.

Porque así ha de ser, haya nieve y haya fuego en nuestras vidas.

———

Y aquí, por primera vez, mi último poema. Quería haberlo llamado “Poema en 4 fases” porque cada parte está escrita en un mes diferente, pero no he podido sustraerme a la analogía con el ritual católico.
Es mi primer texto en prosa poética, espero que os guste.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.